Sábado, 24 Junio 2017 | Login
Pan para todos
Una profesora de Aljaraque enseña matemáticas a sus alumnos a través de la fórmula del pan
 
 
 'Pan para todos' retoma la receta de fabricación del pan para enseñar matemáticas -y otras materias- a los alumnos de 1º de ESO del Instituto Fuente Juncal de Aljaraque, y sobre todo, "para enseñarles a ser más críticos", según la creadora del proyecto y profesora de matemáticas, Isabel Fernández Becerra.
Leticia Camacho. “Si quieres cambiar el mundo, cambia tú y el pequeño mundo que tienes alrededor”. Con este mantra alentador,Isabel Fernández Becerra ha construido un proyecto educativo, ‘Pan para todos’, que ha aplicado en el aula con sus alumnos de 1º de ESO y que consiste en enseñar diferentes conceptos siguiendo el hilo de la fabricación del pan. De esta manera, no solo ha conseguido impartir una asignatura que a muchos se le atraganta, como son las matemáticas, sino que ha hecho partícipes a profesores de otras materias elevando su idea a la categoría de transversal.

Empezar una clase de matemáticas con un vídeo es, cuanto menos, rompedor. “El primer día les puse un vídeo del programa de Robin Food en el que se enseña a hacer pan de sandwich y les gustó tanto que incluso un alumno trajo al día siguiente uno hecho por él. Presentar algo diferente genera motivación en los alumnos, nosotros somos muchas veces los que les aburrimos, apagamos sus ideas y su imaginación”, asegura esta profesora de 39 años que ha utilizado el Aprendizaje Basado en un Problema, o experiencia ABP, para explicar tres unidades didácticas de la asignatura que habitualmente enseña, las matemáticas.

De la fórmula del pan se desprenden conceptos como los números decimales, magnitudes proporcionales y porcentajes y sistemas de medidas, todos ellos necesarios en el temario de un alumno de primero de ESO. Pero el proyecto de Isabel, iniciado por primera vez el curso pasado, pretendía ir mucho más allá: “mi intención era, y es, que ellos pudieran ser más críticos, para qué les sirven las matemáticas si después no las aplican”. Por eso, la motivación fue la clave para implicar a sus alumnos:“les enviaba a grandes almacenes para que averiguaran de dónde procedía el pescado o la carne, al hilo del concepto de huella ecológica, o les explicaba el IVA que se aplica en los productos de primera necesidad, como el pan, frente a los artículos de lujo, y los debates que se generaban en clase eran apasionantes“.

Trabajo en equipo

Según explica Fernández Becerra, la experiencia ABP “es un método muy similar al que suelen utilizar los profesores de Educación  Infantil, enseñando por proyectos y fomentando el trabajo en equipo“.

Sin embargo, no fueron únicamente los alumnos los que aprendieron a trabajar en equipo, sino queIsabel consiguió implicar a compañeros de otros departamentos que adaptaron la idea a sus asignaturas. “Convencí a los equipos educativos hablando con los profesores en los recreos, guardias y pasillos. Además, organicé un curso gratuito de pan en el instituto por la tarde para el claustro, acudieron quince y se engancharon la mayoría, los enamoré por el estómago“, recuerda Isabel.

El resultado ha sido un proyecto transversal: desde la profesora de Lengua, que les mandó redactar una receta de tortilla de patatas y les enseñó vocabulario de panadería; Ciencias Naturales, donde conocieron las bacterias y las levaduras del pan; en Inglés leyeron la obra Hecho a mano, de Dan Lepard, en su versión original y en Ciencias Sociales manejaron otros conceptos como el comercio justo y el desigual reparto de riquezas a raíz de un proyecto educativo de la ONG Intermón Oxfam, Conectando mundos, que les sirvió como referencia bibliográfica y guía educativa.

“A raíz de poner en marcha este proyecto he oído a otras personas decir que suele pasar, en este tipo de iniciativas, que todo viene rodado, como por arte de magia. Y es verdad, a nosotros también nos pasó, por ejemplo con Intermón Oxfam y también con la compra online que realizamos de harinas ecológicas, que nos la dejaron a precio de mayorista porque les encantó el proyecto”.  Isabel destaca de esta primera experiencia el ambiente de armonía que se creó incluso entre los profesores, “jamás nos habíamos interesado en los temarios de nuestros compañeros hasta el momento de poner en marcha Pan para todos“.

La experiencia ha vuelto a repetirse este año, aunque bajo otras circunstancias. “Este año se han incluido otras disciplinas, como Tecnología, y los alumnos han elaborado unas bolsas para meter el pan. Eso es lo bueno, es un proyecto muy versátil que puede amoldarse a cada grupo y en cada etapa“, explica la profesora.

Es más, otras fabricaciones, como la de telas, están ahora mismo en la cabeza de esta extremeña que es, ante todo, maestra, “aunque mis hijas, de 5 y 2 años, tienen un poco de lío y creen que soy maestra panadera”, afirma riendo. No parar de hacer cosas diferentes en el aulaparece ser una afición que engancha porque además de enseñar a hacer pan, podemos encontrar a Isabel iniciando a sus alumnos en el mundo del yoga y el mindfulness en las clases de Educación Física que también imparte este año. Pequeñas iniciativas que hacen que nuestro entorno más cercano sea, nunca mejor dicho, un poquito más rico.

 

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