Sábado, 19 Enero 2019 | Login

EN CONVERSACIÓN CON…

Juan de Vicente, orientador del IES Miguel Catalán de Coslada (Madrid) es uno de los profesores responsables de una sugestiva propuesta educativa que combina el aprendizaje de conocimientos y habilidades en la escuela con el servicio solidario a la comunidad.

APRENDER HACIENDO UN SERVICIO A LA COMUNIDAD

Uno de los retos que se plantea la escuela es innovar, ser creativos,”hacer otras cosas” o “hacerlas de otra manera” para llegar mejor a los alumnos y crearles oportunidades reales de aprendizaje y de desarrollo personal. Para dar ese paso hay que prepararse, y además, hacerlo bien.

¿En qué consiste el proyecto que estáis desarrollando?

El proyecto, que denominamos aprendizaje y servicio solidario, reúne dos características. Por una parte, la posibilidad de que los alumnos realicen un servicio solidario fuera del centro, en actividades de diferentes entidades sociales de su localidad y por otra vincular ese servicio solidario con aprendizajes concretos que se hacen en la escuela incluidos en el curriculum de las diferentes asignaturas, donde se abordan los contenidos más teóricos que les permiten hacer un servicio solidario más eficaz.

Juan de Vicente

¿En qué se diferencia este proyecto de lo que se conoce como voluntariado?

En que el voluntariado se lleva a cabo sin ninguna vinculación curricular o sin un objetivo formativo preciso. A la experiencia de voluntariado, valiosa en sí misma, le falta el componente de un aprendizaje concreto.

¿A quien va destinado este proyecto?

En realidad es un conjunto de proyectos que puede ir destinado a todos los alumnos de secundaria y bachillerato, incluidos PCPI.

¿Cómo se estructura este proyecto?

A principio de curso presentamos a los profesores los proyectos solidarios que tenemos e intentamos hacer un vínculo entre esos proyectos y los contenidos curriculares de cada asignatura.

Lo explicaré con un ejemplo, el PCPI de madera. Los alumnos tienen que hacer un aprendizaje sobre la madera, deben trabajar el tipo de corte, etc. En vez de hacerlo sobre una silla o una mesa que construyan, lo hemos vinculado con un servicio para el departamento de infancia y juventud del municipio de Coslada, en un lugar donde se atiende a niños de 0-6 años. El objetivo de este año es realizar ese aprendizaje a través de la construcción de un guiñol. Primero han visitado el centro y han conocido a los niños para ver de primera mano sus necesidades, y luego han diseñado el guiñol, lo han construido y con una fiesta se les ha entregado a los niños. En el momento de entregar el guiñol a esos niños los alumnos tuvieron la conciencia de la importancia de su trabajo, de que habían prestado un servicio solidario aprendiendo algo que debían haberlo hecho de todas maneras en la escuela.

¿Qué se necesita para poder desarrollar este proyecto?

Necesitamos apoyos de dentro y fuera del instituto. Dentro del instituto se requiere un Equipo de profesores que coordine los proyectos, (en nuestro caso somos tres), que facilite a los profesores la información sobre los proyectos concretos y les oriente cómo vincularlos en la programación de sus asignaturas.

Fuera del instituto se necesita una persona de contacto en el punto de voluntariado o de servicios sociales del ayuntamiento o concejalía donde se localiza el instituto, en nuestro caso Coslada. Esta figura, es una conexión imprescindible para relacionar las necesidades sociales y el instituto. Sin estas personas este servicio sería muy difícil de sostener porque para un solo profesor resulta un trabajo excesivo conocer todas las entidades sociales de la localidad y los posibles destinatarios del servicio solidario. Buscar las personas adecuadas en el punto de servicios sociales del ayuntamiento debería ser el primer paso para poner en marcha este proyecto.

¿Cuantas personas participan en este proyecto actualmente?

Tenemos actualmente 25 proyectos de aprendizaje solidarios vinculados con todas las asignaturas, de modo que hay muchos profesores implicados y aproximadamente unos 200 alumnos y trabajamos con veintitantas entidades locales. El equipo de coordinación lo formamos tres profesores en el centro y dos personas en el ayuntamiento. Detrás del trabajo sostenido por tanta gente hay un trabajo en equipo imprescindible.

Cuéntame otros proyectos …

Uno de los proyectos se realiza con el Centro de Rehabilitación Piscosocial (CRPS) de San Fernando de Henares. Hemos creado un grupo de encuentro entre alumnos de 1º de bachillerato y 4º de ESO con usuarios jóvenes del centro, jóvenes de unos 20 años, que han desarrollado una enfermedad mental grave, como la esquizofrenia. Hemos creado un grupo de encuentro para que nuestros alumnos puedan conocer y trabajar el mundo de la enfermedad mental.

En una primera fase han tenido una formación, fuera del aula, con un psiquiatra sobre qué son las enfermedades mentales. Después han diseñado una encuesta para conocer qué ideas sobre salud mental tienen los alumnos de Coslada. Esta encuesta la han pasado en los demás institutos de la localidad. Los resultados de la encuesta los han tratado estadísticamente en la asignatura de matemáticas y al extraer conclusiones se dieron cuenta del escaso conocimiento que tenían sobre este tema por lo que diseñaron una actividad de sensibilización (videoclip) entre jóvenes para romper los estereotipos de la salud mental. Los encuentros con los jóvenes del centro de salud mental (todos los martes de 4 a 5 6) ha sido muy enriquecedor y valorado por ambas partes. En el CRPS necesitaban una población normalizada que tratara con los jóvenes porque están estigmatizados. Y para los alumnos les ha permitido conocer de primera mano los problemas de salud mental y romper estereotipos.

Otro proyecto lo realizamos en el Hospital del Henares, allí nuestros alumnos se incorporan a un servicio de voluntariado de biblioteca que existe en el hospital. Visitan a los enfermos y les ofrecen libros y con esa excusa establecen una conversación con ellos. Este servicio solo se puede realizar en periodo vacaciones, en Navidades y Semana Santa porque debe hacerse por la mañana y es incompatible con el horario escolar.

Y así hasta 25 ejemplos. Los dividimos en cuatro áreas:

  • Social (Ongs, comercio justo, 0,7%...),
  • Educativo (apoyo escolar de nuestros alumnos en entidades o colegios de la zona a chicos con problemas de aprendizaje,...)
  • Salud (salud mental, perrera municipal, hospital del Henares, ...)
  • Medio ambiente (puntos de reciclado, ecoauditoría del instituto, parque humedal,...)

¿Qué piensan de esto los padres y los propios alumnos?

Los alumnos están contentos con esto. La fidelidad a los proyectos es muy alta. Lo ven como algo que les mejora como personas, y positivo para la comunidad donde viven. Piensan que el aprendizaje de unos objetivos académicos específicos es más eficaz cuando encuentran sentido al trabajo que realizan. Los padres están totalmente informados y valoran que sus hijos hagan servicios solidarios, que dediquen una tarde al servicio y que el instituto promocione esto.

¿El proyecto se puede evaluar académicamente? ¿Se puede extrapolar a otros centros educativos?

Evalúan los usuarios de las entidades y los profesores porque está dentro de la programación de su asignatura. Por supuesto que es extrapolable a otros institutos, con condiciones, como tener un contacto en el ayuntamiento para poner relacionar las entidades sociales y el centro, profesores que quieran llevarlo a cabo y un equipo directivo que lo apoye.

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