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La mejora de la Función Directiva necesita formación y profesionalización

La mejora de la Función Directiva necesita formación y profesionalización

Alberto Arriazu, director del IES Navarro Villoslada de Pamplona, catedrático de Tecnología, se convirtió el pasado mes de mayo en el nuevo presidente de FEDADI, la federación de las asociaciones de directores y directoras de institutos de España. La única que integra a todos los institutos públicos. En conversación con Mejora tu Escuela Pública, nos hace esta reflexión: es mucha responsabilidad, pero  la defensa y mejora  de la educación como servicio público, lo vale.

 

¿Qué hace un presidente de FEDADI?

Presidir y coordinar la asociación. Soy la cabeza visible de muchos directores y directoras de centros públicos. Nos presentarnos ante las CCAA y Ministerio como colaboradores, para dar ideas, para mejorar los centros. Tenemos un cambio de ley que hay que desarrollar en todas las CCAA. Hemos hecho documentos y reflexiones. FEDADI lleva 12 años de funcionamiento y nos ha tocado cambios legislativos constantes. No tenemos afiliación política, lo que buscamos es la mejora de la enseñanza pública.  

Sobre todo, nos interesa favorecer la mejora de la función directiva; y para eso es necesario formación y profesionalización. La misión de FEDADI es la mía, la defensa y mejora de la educación como servicio público.

En otro orden de cosas hay que implementar el plan estratégico que se elabora cada 4 años y trabajar en la consolidación de las asociaciones de directores de las distintas CCAA

Y en esa mejora de la función directiva… ¿Qué influye?

Por supuesto la autonomía de los centros. Ejecutar funciones y tomar decisiones sin estar siempre pendientes de la administración, que nos hace ser poco ágiles a los cambios.

Necesitamos capacidad de decisión en temas de personal, evaluación del profesorado…, etc. Que los centros tengan proyectos diferentes, definidos, recursos para llevarlos a cabo y rendir cuentas… Evidentemente todas las funciones propias de un centro con autonomía  no se pueden ejercer de forma arbitraria.

El problema de la función directiva en España es que hay muy pocas personas que quieran acceder a las responsabilidades de dirección. Es un trabajo con mucha dedicación y poca capacidad de gestión. Las retribuciones son de risa en relación al esfuerzo. Es complicado que la gente asuma esta función. Sin embargo, los centros que mejor funcionan son los que tienen un proyecto conexionado y voluntario y no son solo gestores; aquí queremos que la administración mejore.

Para ello hay que hacer atractiva la dirección y que accedan las personas con más ilusión y capacidad. Lógicamente, la profesionalización de la función directiva, lleva consigo más retribuciones y más autonomía. Hay que tener tiempo para pensar, reflexionar... Desde mi punto de vista no se da importancia a los equipos directivos.

Con la mucha dedicación y la poca retribución… ¿Qué hay que hacer para que la motivación no se apague?

Llevo 10 años en la dirección de un IES que es referencia en Navarra con 40 años de éxito, equipos directivos voluntarios y se nota en unos resultados y en un ambiente excelente. He heredado una directiva que funcionaba muy bien. He accedido a ella como un proceso natural.

Además es un aspecto de la enseñanza que me gusta y empecé a colaborar en temas de calidad y como el equipo directivo quería retirarse nos sentimos un poco en la obligación de seguir con el trabajo.

¿Cuál ha sido el aprendizaje?

Participar y ayudar a defender la Escuela Pública. Soy un creyente fervoroso de ella. También, a tratar con personas diferentes: alumnos, padres, profesores, periodistas, administración… el abanico se ha desplegado y me he enriquecido mucho…

Por supuesto a gestionar proyectos y a orientarlos a las personas. Porque, desde mi punto de vista, lo fundamental es contar con todas las personas y sacar de ellas lo mejor posible para ayudar al proyecto común.

En cualquier caso, potenciar la reflexión, liderar personas y dirigir actividades no parece una tarea fácil...

Existe una formación directiva para nuevos directores, pero se queda en aspectos administrativos, de alguna manera somos gestores… y es importante que lideremos personas y, salvo excepciones, estamos potenciado el liderazgo de personas y de proyectos… dando la opción a que nuestra comunidad educativa se exprese. Esto exige una nueva forma de hacer las cosas. Una nueva formación más actualiza y acorde con la demanda social y educativa. Uno de nuestros retos es impulsar un plan de formación que aborde las competencias profesionales necesarias para dirigir un centro público. Además, ahora con la LOMCE viene una formación permanente que antes no existía, aunque su desarrollo está en mantillas.

Un pacto educativo, ¿mejoraría la calidad de la enseñanza?

No veo, de momento, un pacto educativo; pero lo deseo. Deseamos un pacto social por la educación y visto lo visto lo veo difícil. Se debería definir unos puntos básicos y si no se ponen de acuerdo los partidos políticos, todos los del congreso que se vayan a casa por incompetentes.

Y la selección del profesorado… ¿También contribuiría?

La selección del profesorado debería cambiar radicalmente  para que vinieran las personas más capaces. Por tanto, la selección no puede quedarse solo en una oposición en la que prima un temario. Una vez que estamos dentro tenemos que tener la capacidad de formarnos permanentemente. Aquí debe de haber un cambio. Tampoco el master de secundaria, la formación que las universidades están dando, no es lo completa que debería ser. Soy partidario de que el profesorado tendría que estar evaluado y llegar hasta la excelencia de la función docente y motivación. No da igual que uno trabaje mucho y otro poco… y los directores tenemos muy pocas herramientas para frenar esto.