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Tenemos que acabar con el acoso escolar

Tenemos que acabar con el acoso escolar

“En NACE hemos creado un sistema muy facilito para detectar, prevenir e intervenir en acoso escolar. Ese sistema tiene que ver precisamente con nuestros cinco sentidos”.

Por Carmen Cabestany

Con la vista, nos contó Carmen, debemos debemos “mirar a nuestros hijos, ver más allá de lo aparente”, para ver si está sucediendo algo que tal vez se nos está escapando, como cambios de rutina, de carácter o incluso del material (llega con material roto, en el caso de niños acosados, o con material que no es suyo, en el caso de acosadores), deseo de no ir al cole y una postura del cuerpo que nos indica que o bien quieren ser invisibles (andan encorvados o cabizbajos) en el caso de acosados o son prepotentes (envalentonados y sacando pecho) en el caso de acosadores. También  es importante el olfato, para hacer caso de “la intuición de que algo pasa, mantener la calma y tener narices para tomar decisiones con serenidad y actuar”. Con el oído, “tenemos que escuchar y no solo oír a los chavales. A un niño acosado le cuesta mucho hablar: siente vergüenza, siente culpa, dolor, miedo y no quiere fallar a los padres, porque ellos nos sobreprotegen también.Nunca hay que ponerlo en duda y decirles que será alguna tontería”. Cuidado con hacer eso, porque podemos estar rompiendo el puente que nos une a nuestro hijo”. En cuanto a la acogida del acosador, “si tenemos contrastado que está agrediendo, no hagamos concesiones”. Con el tacto, demostramos a nuestro hijo que estamos con él y le vamos a apoyar: “le damos seguridad y confianza. La mano también debe ser la mano que actúa”. A  la hora de actuar, Carmen recomienda “hacerlo con serenidad y con ellos y no por ellos”, porque a veces los hijos tienen miedo de los numeritos que podemos montar en el colegio o, si lo hacemos sin serenidad, podremos ser considerados padres sobreprotectores exagerados. El tacto con el acosador se traduce en firmeza, en decirle: “No te lo voy a consentir porque haces daño, te lo haces a ti, se lo haces a tu familia y a la sociedad”. El gusto, nos dijo Carmen con gran ternura, “es el sabor del beso de un padre o una madre para transmitir todo el cariño al niño”. Además, la boca representa “ la comunicación con nuestros hijos. La buena comunicación es básica porque con ella vamos a poder prevenir e intervenir correctamente”.

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