Domingo, 09 Mayo 2021 | Login

La película recrea los últimos cuatro meses de la vida y presidencia de Abraham Lincoln. La historia comienza en enero de 1865. Lincoln ha sido reelegido como presidente de los Estados Unidos de América y la Guerra Civil entre los estados del sur y los del norte ya duraba cuatro años.

Lincoln

A Lincoln se le plantea en estos momentos un dilema trascendental: debe decidir entre negociar la paz inmediata y terminar con el sangriento enfrentamiento o esperar, no negociar aun la paz para que dé tiempo a que en la Cámara de Representantes se apruebe la Decimotercera Enmienda que aboliría la esclavitud.

Si la guerra terminaba antes de que se aceptara la enmienda, los estados del sur tendrían el poder de rechazarla. Si la paz llegaba después con la enmienda, la esclavitud quedaría abolida pero el retraso en el final de la contienda supondría un mayor número de soldados muertos.

 

Lincoln sopesa la importancia de lo que está en juego y toma la decisión de aplazar el fin de la guerra para dar tiempo a conseguir lo que él considera un bien mayor para toda la humanidad, la prohibición de la esclavitud. Difícil tarea porque la mayoría de los representantes de la Cámara de Representantes se niega a aceptar esta enmienda aun siendo del mismo partido republicano. El presidente se tiene que mostrar muy habilidoso para sacar adelante esta empresa, usa convenientemente a sus aliados  y no dudará en bordear lo ilegal como la compra de votos para conseguir ese puñado de votos necesario para que salga adelante su ideal.

Spielberg retrata a un Lincoln inteligente, recto y paciente que aguanta bien los ataques de sus adversarios, con sentido del humor y didáctico, aportando siempre la oportuna anécdota que ayuda a clarificar debates comprometidos.

La interpretación de Daniel Day-Lewis hace creíble a Lincoln, le presta acertadamente su andar encorvado, la mirada franca y familiar, su serenidad y su decisión firme sin fisuras aunque tenga que tomar actitudes comprometidas. Tommy Lee Jones da realismo a su personaje, un político de pensamiento liberal. La ambientación y fotografía facilitan el situarse en otra época y percibir el entorno político, que, por otra parte no ha cambiado tanto, aunque quizá hoy sea más difícil encontrar estrategas de la altura moral de Lincoln.

 

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