Martes, 11 Mayo 2021 | Login

El buen humor educa

Los niños y los adolescentes son muy sensibles al buen o mal humor habituales de su Profesor. Es por eso muy necesario esforzarse por mantener un tono de tranquila y serena alegría en las clases, que se manifiesta en el rostro y en los gestos, así como en las reacciones pacientes e imaginativas para afrontar los pequeños o grandes desafíos adolescentes
. Algunos colegas, zarandeados por la vida y por la tensión en los Centros educativos, adoptan ante los chicos un tono malhumorado, cínico o amargo, o lleno de una ironía destructora de la esperanza. Nada de esto es educativo. El buen humor exige una madurez para no volcar en los otros las propias frustraciones o contrariedades. El mejor instrumento educativo de que dispone un profesor  es su propia persona. Con su actitud puede presentar a los alumnos el modelo de una personalidad madura, que sabe superar día a día las pequeñas o grandes dificultades del vivir. El sereno optimismo del profesor presta a los alumnos un servicio constructivo. Ellos nos ven vivir día a día, y aprenden de lo que somos, no de lo que aparentamos, ni siquiera de lo que decimos.¡Educar es tarea comprometida!.

Utilizamos cookies propias y de terceros para ofrecerte una mejor experiencia y servicio, de acuerdo a tus hábitos de navegación.  Entendido   Más información