Domingo, 09 Mayo 2021 | Login

El error

En la escuela, hablar de “error” es nefasto. Para nuestros alumnos error es sinónimo de suspenso, fracaso, repetición. Significa que hay que intentarlo de nuevo, que hay que esforzarse más. Y ellos viven en la sociedad del no al esfuerzo y el clic rápido.

Los Profesores tenemos que enseñarles que el error forma parte de la vida: aprendemos equivocándonos. Es inevitable cometer errores, tomar decisiones a veces equivocadas, elegir mal entre diversas opciones o no alcanzar la perfección deseada en un trabajo...

 

Actualmente, la psicología insiste en que el error es un buen camino para el aprendizaje .Lo saben bien los artistas que imitan a los maestros hasta encontrar su propia forma de expresión, los ingenieros y arquitectos que buscan tanteando la solución técnica a un problema planteado...

Tras el error comienza un nuevo camino: volverlo a intentar. Pero no se parte ya de cero, se sabe algo más que al principio: se sabe lo que no se debe hacer.Es un aprendizaje personal imprescindible.

El alumno tiene que medirse, tiene que saber lo que ha recorrido y lo que le falta.Para ello es indispensable la ayuda de su Profesor, conocedor de sus capacidades y limitaciones, y poseedor además de otros parámetros de referencia: la materia, el nivel del grupo, los objetivos...

Rectificar un error aporta además un buen aprendizaje en valores. Se aprende a ser paciente y perseverante, a superarse y competir. Se aprende lo que cuestan las cosas,lo que vale la ayuda recibida y la confianza de otros en que seremos capaces de lograrlo. También   se aprende a medir nuestras posibilidades y limitaciones.

Toleremos pues que nuestros alumnos se equivoquen, para que puedan rectificar y tengan así posibilidad de aprender.

 

 

 

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