Martes, 21 Septiembre 2021 | Login

Nunca he ido con desgana a impartir una clase

A Luis Fernando Vílchez Martin

le disgustan los mensajes catastrofistas. Considera que nuestro país, a pesar de las cosas mejorables, tiene en algunos aspectos buena educación y muy buenos profesores. Además, hay medios y facilidades que otras generaciones no han tenido y esto es motivo de esperanza. “Espera, en español es aguardar a que algo suceda y esperanza es hacer lo que está en tus manos para que algo suceda y esta es la actitud en educación, y eso lo puede hacer cualquier maestro”, destaca .

 Se define, en primer lugar, como un padre de familia. Es doctor en Filosofía y en Ciencias de la Educación; además de psicólogo. Profesor emérito vinculado física y emocionalmente a su Facultad. Colabora en lo que la propia Universidad le pide. Imparte cursos en Universidades latinoamericanas, colaborador habitual en RNE y también, presta ayuda psicológica a niños con problemas y pocos recursos. La música es una parte muy importante de su vida. Es autor del libro La educación (com)partida, que Mejora tu Escuela Pública recomienda este mes. En esta conversación comparte con nosotros lo que piensa sobre cuestiones relativas a la educación.

¿Cómo surge el libro?

El libro de alguna manera surge de una sugerencia de los propios compañeros, de un deseo de comunicar a otros las cosas que son importantes en educación. Y lo que da lugar al título es que creo en la implicación de todos. Una tarea en la que tomen parte los padres, maestros, sociedad, familia y escuela; integrando las distintas clases de educación: formal, no formal e informal. Una educación com-partida, participada, asumida como un reto común.

En nuestra sociedad impulsados por la prisa existencial, la educación está partida porque se ve sólo lo inmediato y falta la visión de conjunto. Se enseña a ver y no a mirar, a oír pero no a escuchar… a poner en práctica procedimientos antes de haber comprendido y asimilado el sentido de estos, en aras de un practicismo nocivo… así no es de extrañar que los alumnos interpelen al profesor y le digan… ¿y esto para qué sirve?

Dentro de este contexto está la necesidad de un pacto social por la educación, unos ejes fundamentales en los que podamos converger todos y que permanezcan cuando cambia el Gobierno de turno.

¿Cuáles son esas cosas importantes de la educación?

Entre otras: un profesor preparado y altamente vocacional. Un alumno que quiera aprender. Un concepto de educación como algo integral, centrado en la persona… así no será nunca una educación partida, será una labor de artesanía llevada a cabo entre todos. Es necesaria una reflexión constante de como enseñamos porque los niños de cada generación son distintos y hay que enseñarles a utilizar los recursos que tienen, de forma que estos no sean fines sino medios. Es imprescindible tener fe en las posibilidades del alumno, creer en la potencialidad del ser humano… No dar a nadie por perdido. Ser profesor de alumnos brillantes lo hace cualquiera.

¿…Una profesión altamente vocacional?

Ningún trabajo se puede hacer de verdad si no lo amas, pero hay trabajos que tienen un plus vocacional. Faltan verdaderos maestros… como empieza a echarse en falta en otros aspectos de la vida y en otro orden de cosas. Tal vez se ha impuesto el profesor-instructor especialista en su materia y falta el profesor-educador que mira al conjunto de la persona. En esto también tiene que ver la elección del profesorado. Ahora el sistema es ganar la oposición y cumplir con el trabajo. Debería haber un proceso de selección teniendo en cuenta cualidades personales. Un profesor, por ejemplo, con poca inteligencia emocional es un mal profesor. Igualmente el que no ama a los alumnos…  el que de entrada dice: que lata estar con los niños…lo mismo ocurre, en el ámbito universitario, se puede ser un investigador excelente y no tan buen profesor.

No tenemos un sistema que seleccione de manera totalmente satisfactoria. En la práctica quienes lo hacen, son los colegios que pueden contratar con autonomía, pero en la enseñanza pública una vez que tienes la oposición ya no se puede hacer nada, o muy poco. La evaluación del profesor es una asignatura pendiente e incluso habría que contar a la hora de evaluar con el juicio de los alumnos, sobre todo cuando estos son mayores incentivarlo; porque los alumnos no te regalan una alabanza, te tienes que ganar la auctoritas, el poder moral. Otro aspecto es ser flexible para adaptarse a las distintas edades y a las diferentes familias. En Finlandia han ganado con la selección del profesorado. Que nadie se vaya a estudiar magisterio por descarte… eso sería el ideal.

¿Cuál es el secreto para ser un verdadero maestro?

Lo más importante es centrarse en la persona del educando; eso se acaba transmitiendo y la gente lo nota en la forma de hablar, en donde se ponen los acentos, el énfasis, saber escuchar, ponerse en el lugar del otro, y también ir con humildad… si se me permite la alusión personal, he preferido que me quisieran a que me admiraran. La mejor respuesta que, con agradecimiento y humildad he recibido de un alumno es la de quién me ha dicho: “usted me ha ayudado a ser mejor persona”. Nunca he ido a impartir una clase con desgana, hay que acudir siempre con ilusión y pasión.

En su libro habla de la familia y de la escuela…

Si, esta relación me parece un factor fundamental. Una educación acaba siendo realmente de calidad cuando la familia cumple de manera satisfactoria las funciones que le son propias y que nadie puede llevar a cabo en su lugar. No se trata de que la escuela sustituya a la familia en sus papeles y funciones, ni de desviar de la escuela hacia la familia los papeles propios de las aulas. Se trata de definir un espacio de confluencia en el que se sitúen objetivos educativos compartidos…

¿Motivos para la esperanza?

Me disgustan los mensajes catastrofistas. Yo creo que nuestro país, pesar de las cosas mejorables, tiene en algunos aspectos una buena educación y muy buenos profesores.

Creo que hay medios y facilidades que otras generaciones no las han tenido y esto es motivo de esperanza. Espera en español, es aguardar a que algo suceda y esperanza es hacer lo que está en tus manos para que algo suceda y esta es la actitud en educación y eso lo puede hacer cualquier maestro.

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