Martes, 21 Septiembre 2021 | Login

Las nuevas tecnologías en niños y adolescentes Guía para educar saludablemente en una sociedad digital

Las nuevas tecnologías en niños y adolescentes Guía para educar saludablemente en una sociedad digital

Las nuevas tecnologías han llegado para quedarse y cada vez los niños son más precoces a la hora de utilizar dispositivos móviles, ya sean smartphones, tabletas, ordenadores, etc.
 
Muchos padres y educadores asumen que los menores son nativos digitales pero esto no significa que hagan un uso responsable o saludable de estas tecnologías. De hecho un mal uso de estas tecnologías puede conllevar serios riesgos de adicción o malas prácticas como el ciberbullying, el sexting o el grooming.

El Hospital Sant Joan de Déu de Barcelona, pionero en la introducción de las tecnologías de la información en el sector de la salud y de la atención al paciente, dedica este Cuaderno FAROS a ofrecer pautas para la correcta incorporación de las tecnologías en niños y adolescentes. Guía completa sobre cómo guiar y acompañar a los menores en el uso de las tecnologías digitales bajo un enfoque positivo. Un enfoque bajo el cual se quieren resaltar los beneficios y oportunidades que ofrecen estas herramientas para el desarrollo de los niños y adolescentes en distintos ámbitos.

 

Publicado en Enfocados en educar

La adolescencia puede ser una etapa turbulenta, de crisis inevitable, de irresponsabilidad y conductas de riesgo. O no. Para el filósofo y pedagogo José Antonio Marina, esta mala prensa de los jóvenes está agravando el fenómeno en lugar de resolverlo.

A la edad de trece años se produce una segunda oportunidad de aprendizaje que hay que aprovechar, asegura el filósofo

por Carlota Fominaya en ABC

De hecho estos modelos sociales, advierte Marina, se convierten en profecías autocumplidas por el mero hecho de decirlas. «Si repetimos muchas veces que los adolescentes son ineducables y difíciles de tratar, conseguiremos que lo sean», augura. Su última obra «El talento de los adolescentes», editada por Ariel, viene a unirse a un movimiento incipiente en países anglosajones liderado por psicólogos especializados en esta franja de edad que aboga por cambiar paradigma:«Porque no se adecua a la realidad y porque toma como representación la adolescencia de un 15 por ciento que si son muy conflictivos», advierte. Solo hay que mirar, propone, las encuestas españolas, que nos dicen que más del 80% de individuos en esta franja de edad no tienen ningún tipo de crisis. Es más, describe, «lo pasan bien, se llevan bien con su familia y únicamente tienen la pelea por ampliar los límites normal que se presenta a lo largo de la historia pero que entra dentro de la dinámica clásica de la búsqueda de la independencia inherente a la adolescencia. Diría de hecho que entra dentro de sus obligaciones evolutivas».

 

—¿En que se basa esta nueva corriente para desmontar los mitos que hay entorno al adolescente?

—Esta nueva corriente aboga por tomar la adolescencia como una nueva segunda oportunidad. Para ello se basa en los últimos descubrimientos de la neurociencia, que hablan de que hacia los 13 años se realiza un nuevo y completo rediseño del cerebro. Es una segunda oportunidad de aprendizaje que tenemos que aprovechar para explicar a los adolescentes que tienen que sacarse el carnet de conducir de su nuevo producto, que es el momento de decidir sobre su personalidad.

—¿Cómo se toman esta nueva teoría los jóvenes?

—Cuando se lo explicas bien les produce una gran euforia educativa: les damos la razón de que tienen que tomar las riendas de su vida pero tienen que aprender a conducir. Les interesa mucho cuando les hablas de su cerebro.

—Sin embargo, usted advierte en su libro de que muchos adolescentes piensan a esa edad que ya no pueden cambiar.

—Sí, a esa edad ya han forjado la creencia de que «como soy así ya no puedo cambiar», pero precisamente es el momento en el que pueden cambiar y tienen que hacerlo. Y que pueden aprender a pensar mejor, aprender a sentir mejor, aprender a tomar mejor las decisiones y ser más autónomos y por lo tanto a desarrollar su personalidad. Es el momento de la personalidad.

—¿Cómo pueden ayudar unos padres que también piensan que esta época es difícil?

—Los padres tienen tres grandes recursos: el cariño, la exigencia (tienen que poner limites) y la comunicación, todo ello adaptado a esta edad. No digo que esto último no sea complicado: Necesitan la conexión emocional pero al mismo tiempo la rechazan. Pero una conversación no es somerterle a un interrogatorio. La conexión emocional se hace en primer lugar intentando entender al adolescente y tomando en serio sus intereses y preocupaciones, aunque a los adultos les parezcan absurdas. Son las de ellos. También tenemos que trasladar las nuestras.

—¿Dónde cometen los padres el mayor error?

—El problema está en que estamos infantilizando la adolescencia. Así lo afirman la mayor parte de los expertos de este momento. Como tenemos miedo a su irresponsabilidad no les damos responsabilidades y a los niños hay que dárselas. La adolescencia no es una etapa biológica, esa es la pubertad. La adolescencia es una creación cultural estrictamente educativa que sirve para permitir que los niños no entren en el mercado de trabajo y tengan un periodo de aprendizaje más amplio. Pero es un periodo que debe ser más riguroso ya que debe servir de adquisición de responsabilidades, de autonomía... que es lo que pide esa edad. No podemos olvidarlo con el pretexto de que son niños peligrosos. Pueden y deben tomar muchas decisiones.

—Su libro se titula «El talento de los adolescentes». ¿Dónde se busca, cómo se puede fomentar?

—El talento está en la perseverancia. Todos los documentos del departamento de Educación de Estados Unidos y Canadá ponen como destreza la perseverancia y la constancia como «skill» o aptitud central. Y se puede educar en la perseverancia a todos los niveles educativos, con una llamada a los padres, pedagogos y maestros: Si no tienen perseverancia las demás aptitudes no se desarrollan y resultan chicos vulnerables que inmediatamente se desfondan. El esfuerzo es central para el desarrollo educativo, y pretender reducirlo es un problema y un freno para la excelencia. Es muy sencillo. A ti que te gustaría jugar al baloncesto, bien o mal, pero para ello es necesario entrenarte. Puede ser muy aburrido, pero si no te entrenas, no adquieres fondo, destreza... El esfuerzo es necesario para adquirir excelencia.

—¿Cómo motivar al adolescente para que mejore?

—La clave está en elogiar el esfuerzo, explicándoselo bien. A partir de la adolescencia podemos hacer poco por ellos, ya son los que deciden si mejorar o no. Si quieren ser mediocres, vulgares, asustados de los demás es su opción, pero hay procedimientos para que no sean nada de eso: pueden entrenarse para la brillantez, la creatividad. En todos las actividades humanas se puede mejorar. Y una vez que una persona siente la experiencia de la mejora es tan agradable que quiere continuar. A los adolescentes tenemos que explicarles cosas que resultan de cajón pero que hay que explicarlas, además, poniéndoles la pelota en su campo. Decirles:«Sois vosotros los que tenéis que jugar».

—¿El talento, se aprende entonces?

—No hay genios, el talento se aprende. No hay talentos innatos, hay capacidades innatas y esas capacidades se desarrollan o no se desarrollan.

—¿Se consigue algo castigando al adolescente?

—El castigo es una aplicación imprescindible pero solo inhibe conductas, no fomenta. Con el castigo no haces que un chico estudie porque, o bien falsea las notas, o copia. Quizá podríamos decir que en algunos casos muy concretos, de consumo de alcohol y drogas, se utilicen todos los métodos disponibles.Pero en la adolescencia conviene sustituir el castigo por la lógica de las consecuencias: «Si haces esto te va a pasar esto».

—Denos un consejo práctico para padres con adolescentes en casa.

—Los contratos entre padres e hijos. Hay que volver a marcar los límites conjuntamente sabiendo que el chico tiene que aprender autonomía con responsabilidades.Si no cumplen las condiciones, no hay excepciones. Sería algo así como que «esto lo habíamos acordado, esto se acabó, y el contrato tiene que cumplirse». Les estamos tomando en serio y se dan cuenta.Sobre todo, no infantilizar.

 

 
Publicado en Enfocados en educar

Algunos padres de familia están atravesando un problema mayúsculo con sus hijos a consecuencia que estos, no han aprendido a manejar el tiempo y dejan de estudiar por estar jugando videojuegos. Este artículo se escribe para aconsejar acerca de cómo Reducir el tiempo de los videojuegos y la televisión.

Por educapeques

  1. El primer consejo, de acuerdo a la edad del niño es asignarle responsabilidades, unas responsabilidades que debe cumplir antes de su rato de ocio. Responsabilidades en cuanto a sus tareas escolares, sus notas, su comportamiento en casa, el orden de su cuarto y casa en general. Los comportamientos de los niños son diferentes y la forma de corregir un problema también lo tiene que ser; no se puede tratar un problema en un niño de seis años igual que el de uno de doce o más.Pero deben entender que sus responsabilidades son lo primero.
  2. En segundo ligar y ligado con el primer consejo, es utilizar estas actividades como premios por haber cumplido con las responsabilidades del hogar o del colegio, esto quiere decir que hasta que no hagan las tareas no pueden jugar o ver televisión.Motivarlos con esta recompensa de una manera facil limitará el tiempo de esta actividad y facilitará su comportamiento en el resto de las tareas.
  3. Limitar el uso de la televisión y los videojuegos en relación con los contenidos de estos. Muchas veces dejamos a los niños y niñas ver la televisión por que son dibujos y hoy en día hay muchos dibujos animados que no son apropiados para los peques por el contenido y lenguaje empleados, debemos filtrar y adecuar los programas de televisión a las edades de los niños. Lo mismo ocurre con los videojuegos, hay muchas agresividad y violencia en estos juegos hay que controlar el contenido y las edades adecuadas.
  4. Practicar actividades deportivas: Inscribirlos en una escuela de arte, idiomas o deportes como el futbol, baloncesto, tenis. De esta manera los niños llegan cansados y no dedican tanto tiempo a la televisión o los videojuegos, es importante que la actividad que realicen en realidad les guste. La idea es que el niño tenga prioridad por las actividades que fomentan su desarrollo tanto intelectual como físico y solo dediquen tiempo el fin de semana o en los ratos libres para ver tv o jugar con videojuegos.
  5. Por último y quizas más importante es  compartir más tiempo con la familia o con los amigos, en paseos, eventos y demás prácticas, aunque en un momento deseado es apropiado sentarse en familia a ver televisión. Dedicar un tiempo de calidad a los hijos facilita el interés por la familia, no se deben abandonar a los hijos a la televisón o los videojuegos
  6. Estos son algunos consejos que se pueden utilizar para  Reducir el tiempo de videojuegos y televisión a los niños, aunque existen muchos más. Algo que es de vital importancia es que exista una buena relación familiar para que los niños atiendan al consejo y la sugerencia de actividades que proporcionan los padres.

    Como siempre vuestra opinión es importante, ¿Cómo reducis vosotros el tiempo de videojuegos y televisión?. Esta comunidad la hacemos entre todos y vuestras aportaciones on fundamentales

Publicado en Noticias y blogs

Por Celia Rodriguez Ruiz en http://goo.gl/IC7JDn

Los fracasos y las frustraciones son algo normal en la vida de las personas. Es fundamental que durante su desarrollo los niños, aprendan a superar estos aspectos de manera constructiva. Como educadores debemos enseñar a los niños y niñas a enfrentarse a aquellas situaciones en las que se han equivocado y aquellas en las que no se consigue lo que uno quiere.

A veces tratamos de evitarles el dolor y las frustraciones, pretendemos hacerles felices dándoles lo que desean, evitándoles las cosas malas, pero estamos equivocados. Una persona feliz no es aquella que no se equivoca nunca o aquella que siempre consigue todo lo que quiere. Todas las personas cometen errores, y a todas las personas les cuesta conseguir lo que quieren. Es parte de la condición humana. Una persona feliz, es aquella que sabe afrontar sus errores, aprende de ellos y sabe superar la frustración de forma constructiva.

Si evitamos a nuestros niños y niñas las frustraciones, llegara un día irremediablemente en el que tendrán  que enfrentarse a esto y no podrán hacerlo porque no tendrán los recursos emocionales para ello.

Debemos ver la frustración y los errores como parte de la vida, y por lo tanto es nuestra responsabilidad hacer que los más pequeños estén preparados para ello. Enseñarles a aprender de sus errores, a afrontar los fracasos y superar la frustración, a conseguir sus metas y a esforzarse para ello.

PAUTAS

  • Cambia la manera de ver los fracasos. Haz que no vean los fracasos como algo negativo, no consiste en el todo o nada, sino en aprender de lo que hemos hecho y como lo hemos hecho.  Cuando algo les salga mal debemos hacer que no lo vean como algo negativo, son cosas que pasan, y que lo importante es darse cuenta de donde nos hemos equivocado para que no vuelva a ocurrir.Lucia está aprendiendo a escribir y se equivoca cuando tiene que escribir la sílaba pel, en lugar de eso pone ple. Se pone a llorar y comienza a decir “no sé hacerlo”, “no puedo”. En lugar de alterarnos, debemos decirle frases de apoyo “no pasa nada estas aprendiendo y todos nos equivocamos cuando aprendemos” “vamos a ver en que te has equivocado, ya verás como si lo piensas te das cuenta” “la próxima vez ya no te equivocaras”
    Convierte así la frustración en aprendizaje. Que el niño lo conciba como una oportunidad para aprender y ser creativo.
  • Haz que haga las cosas por sí mismo. No le des todo hecho, haz que piense, aunque al principio no sepa hacer ciertas cosas. Déjale que lo haga el solo que piense, que lo intente y que tenga la oportunidad de equivocarse y de enfrentarse al fracaso. De esta forma se aprende que podemos equivocarnos, pero que si nos equivocamos podemos también solucionarlo.  Con esto también fomentamos su iniciativa personal, su autonomía y evitamos que tenga miedo a hacer las cosas por sí mismo.Natalia, está jugando con sus hermanos mayores a un juego y no quiere jugar sola, quiere que alguien vaya con ella, porque dice que no sabe. Debemos animarla a que juegue sola, podemos ayudarla dándole pautas, haciendo de guía pero dejándola sola.Evita la sobreprotección y el exceso de permisividad.
  •  Enséñale que en toda situación de fracaso puede haber algo positivo. Esto puede parecer complicado, pero es fundamental. Ante todo fracaso hay siempre algo positivo que es la capacidad de aprender de ello, la posibilidad de crecer como persona también.Marcos está haciendo sus deberes y se ha equivocado. Hizo sus ejercicios con boli y no puede borrarlo,  por ello tiene que arrancar la hoja y repetirla entera. Con rabia tira el cuaderno al suelo y dice que tiene que volver a repetirlo que le salen las cosas mal y que está harto.  Con paciencia le diremos que no se preocupe, que a todos nos ha pasado alguna vez, que lo bueno es que podrá hacer todo en limpio y le quedara mucho mejor presentado (eso es algo positivo), “luego te sentirás orgulloso de tu trabajo” cuando lo repita debemos decírselo “mira que bien ha quedado ahora” “esto esta fenomenal Marcos”
  • No refuerces la rabia como respuesta a la frustración. Cuando el niño o niña siente frustración suele responder con rabia. Si cedemos a sus rabietas, le enseñamos que es una forma fácil de superar esa situación y conseguir lo que quiere.Alberto quiere un juguete nuevo que ha visto en la tienda, lo pide a sus papás, y estos le dicen que no pueden comprárselo que espere a su cumpleaños y se lo regalaran. Alberto responde con una rabieta se pone a llorar y a patalear. No debes comprarle el juguete. Es un error pensar que el niño para ser feliz necesita todo lo que quiere. Debemos no hacer caso a su rabieta.
  • Haz de ejemplo para los niños y niñas. Los más pequeños aprenden e imitan lo que ven. Somos un modelo de conducta para ellos, nuestro modo de actuar es el que les guía para enfrentarse a situaciones de la vida. Ante situaciones que puedan provocar frustración o fracasos, debemos mantener una actitud positiva. Y esforzarnos por superar las dificultades.
  • Educa en el esfuerzo pero marcando objetivos razonables. Los niños y niñas han de aprender que para conseguir ciertas cosas es necesario esforzarse. De esta manera verán que el esfuerzo es una manera de solucionar sus fracasos. Es bueno hacer que el niño o niña se esfuerce, pero su nivel de exigencia a de ser razonable, si le ponemos un nivel demasiado alto, no lo conseguirá y conseguiremos lo contrario, pensará que esforzarse no sirve para nada.Mario está aprendiendo a nadar, el primer día que intenta hacerlo sin flotador se asusta y ya no quiere volver a intentarlo. Debemos animarle, decirle que poco a poco lo conseguirá, y marcarle metas. En primer lugar podemos ponernos cerca de él a una distancia corta y animarle a que nade esa distancia, poco a poco iremos aumentando la distancia. Si pretendemos que en el primer intento haga una distancia larga, no lo conseguirá y pensara que su esfuerzo no sirve para nada.Con esto le enseñamos también a ser perseverante. El esfuerzo es importante, pero hay que esforzarse poco a poco y no abandonar ante el primer fracaso o dificultad.
  • Razona con él sobre sus errores y fracasos. Que entienda lo que ha pasado, que ha salido mal. Si lo entiende se sentirá tranquilo y ganara confianza porque sabrá lo que tiene que hacer la próxima vez.
Publicado en Enfocados en educar

Por Laura Peraita en ABC

Las mujeres, sobre todo aquellas que trabajan y llevan en su mochila los problemas laborales del día, reconocen que viven la vida a mil por hora, que no les da tiempo a llegar a todo. Los hombres también se quejan de que las horas del reloj pasan demasiado rápido, lo que aumenta su sensación de estrés. Lo peor de estas situaciones es que muchas veces, cuando llega el momento de entrar en casa y disfrutar de los hijos, aún quedan muchas cosas por hacer: los deberes, los baños, la lavadora, la cena... Seguro que la historia les suena.

Los expertos en relaciones familiares apuntan que cada vez reciben en consulta más preguntas sobre cómo ganar en paciencia porque los padres y madres en vez de disfrutar de sus hijos, pierden los nervios si los pequeños no son obedientes y no les ponen las cosas fáciles para tener una mayor tranquilidad en el hogar.

La paciencia, entendida como la capacidad de padecer o soportar algo sin alterarse (tal y como enuncia el DRAE) es un tesoro que muchos padres desearían poseer.

Cristina García, pedagoga, educadora y autora de la Guía «El método de la paciencia con hijos» de EduKame.com, explica que se puede ganar en paciencia si entendemos, en primer lugar, que nuestros hijos o hijas son pequeños. Esta especialista también recomienda tener en cuenta los siguientes diez puntos:

1. Hacen cosas de niños. No son personas adultas y, por tanto, hacen cosas de niños como no obedecer a la primera, querer tocar lo todo, cuestionar la autoridad de los padres, querer jugar sin parar para comer o dormir, decidir qué abrigo ponerse aunque sea verano, etc.

2.Necesitan nuestra atención. A cualquier hora del día (si es de noche se pierde más la paciencia) y en cualquier lugar: en la calle, en casa, en la bañera, mientras yo hablo por teléfono o cocino, etc.

3. Sus necesidades son diferentes a las nuestras. Mientras yo necesito descansar de un día agotador, mi hijo necesita la atención de su madre y padre: ya sea jugando o preguntando, con mimos o con regañinas, si todo lo demás falla.

4.Merecen respeto. Tratarles mediante ejercicios de sumisión (cachetes, humillaciones, castigos y gritos) hace que se sientan inferiores ahora y en el futuro.

5. No tienen prisa. Ni en comer, ni en vestirse, ni en caminar, ni para llegar a ningún sitio, ni en crecer. La prisa es de los adultos. ¡Prisa para todo; hasta para amar! Cuánta más prisa, menos paciencia.

6. No necesitan hacer muchas cosas. Ellos simplemente necesitan hacerlas y a su ritmo. En cambio los adultos, sí. Cuánto más cosas por hacer, más estrés y menos paciencia.

7. ¿Necesitan hacerlas bien? No es cosas de niños hacer las cosas bien. Sí es cosa de padres exigir o esperar que las hagan bien: obedezcan a la primera, ordenen, jueguen sin alboroto, comprendan a los hermanos, se lo coman todo, se duchen sin protestar, hagan bien sus deberes, etc.

8.Solicitan nuestro tiempo. Los hijos necesitan de nuestro tiempo y dedicación, pero cuando no lo tenemos en cuenta, nos hace perder la paciencia.

9. Requieren amor incondicional. La paternidad es amor incondicional, que seguro practicas cuando tu hijo te sonríe con esa carita tan linda. También es la misma carita linda de quien te hace perder la paciencia y gritarle o exigirle.

10. Les necesitamos. Nosotros necesitamos también a nuestros hijos. Abrir nuestro corazón, jugar, cantar, danzar sin por ello perder nuestra parte de adulto responsable que se vuelve más flexible, amoroso y sin exigencias.

Publicado en Enfocados en educar

Para padres y madres

David Fernández, autor y editor de «Pastel de luna» recomienda a los padres que lean más con sus hijos

Por Laura Peraita en ABC

David Fernández siempre ha sentido pasión por la escritura. Desde muy joven reservaba momentos para escribir relatos y cuentos infantiles que sus amigos después leían con gran emoción. Con el paso de los años, aquella aficción se convirtió en profesión. Tras estudiar la carrera de Veterinaria y quedar en paro, decidió poner en marcha en enero de 2015 la editorial «Pastel de Luna», una apuesta que pretende a través de sus libros que los lectores desvien su mirada hacia el este asiático.

El nombre de la editorial, «Pastel de luna», ya es una invitación a hacerlo. Se trata de un pastelito real muy dulce que se regalan las familias de origen chino en la Fiesta de Medio Otoño. Una celebración que se realiza en honor de la luna y mucos pueblos del Asia Oriental se reúnen para celebrarla. «Nos encanta la cultura asiática y los libros que escriben porque están hechos con muchísima calidad y sus textos y sus preciosas ilustraciones potencian al máximo la capacidad de imaginar de los niños y su creatividad», señala David Fernández.

El joven editor señala que es una lástima que los padres no dediquen más tiempo a potenciar la lectura de sus hijos desde edades bien tempranas. «Sé que es difícil porque con la vida ajetreada que llevan muchas familias resulta más sencillo dejar al niño frente a la pantalla del televisor o de un ordenador. Sin embargo, los padres deben pensar en los grandes efectos tan beneficiosos que supone dedicarle un rato cada día, primero a leerles cuentos, cuando son más pequeños, y más tarde a ponerles un libro en sus manos e invitarles a leerlo o a disfrutar y dejarse llevar por las buenas ilustraciones. Con los libros la imaginación trabaja, con las nuevas tecnologías no, se queda en estado plano, con todo lo que eso conlleva para el desarrollo de los niños».

La lectura conjunta —tal y como quiere remarcar Fernández— «consigue aumentar el vínculo afectivo entre padres e hijos, conocer un poco más a los pequeños y disfrutar al hacerles descubrir nuevos mundos reales o fantásticos».

Mentes viajeras

A estos álbumes ilustrados se suman también libros de «cosecha propia». David Fernández apunta que «tal y como decía Sartre "todo se decide en la infancia" y con nuestros libros vamos a intentar que los niños decidan volar, que sus mentes viajen, que sueñen despiertos. Nuestro objetivo es llenar sus cabezas de pájaros y con el batir de sus alas, las cabezas puedan llegar hasta las nubes o más allá. Cuanto más lejos mejor».

 

Publicado en Enfocados en educar

Tecnología, robótica y diversión gratis el 9 de Mayo

Un evento con talleres prácticos para los más jóvenes y charlas sobre educación y tecnología para padres y madres

Es un espacio de encuentro para el conocimiento, la tecnología y la diversión con entrada gratuita y donde tendrás un programa muy variado. ¿Quieres saber que habrá?

Habrá talleres sobre Robótica, Programación, Minecraft y Electrónica que se desarrollarán a lo largo de la mañana en dos turnos, uno de 11:00 a 12:00 y otro de 12:30 a 13:30. Además de demostraciones en el stand, presentaciones muy interesantes sobre la tecnología y hasta sortearemos una plaza para uno de nuestros campamentos de verano.

Si quieres pasar la mañana del sábado con nosotros no te lo pienses. La entrada es libre pero para poder participar en los talleres es necesario y obligatorio estar inscrito.

Plazas  limitadas.

Lugar: Asociación de Jóvenes Empresarios de Madrid (garAJE)

Horario y fecha: Sábado 9 de mayo de 11:00 a 14:00h

Precio: Entrada gratuita. Edad: De 4 años en adelante

INSCRIPCIONES

 http://www.eventbrite.es/e/entradas-madrid-robotics-videogames-meeting-2015-16724858502?utm_source=Madrid+Semana+Santa+2015&utm_campaign=a38b320a12-Madrid_Robotics_Videogames_Meeting_20154_27_2015&utm_medium=email&utm_term=0_29e4b2a191-a38b320a12-18726553

 

 

Publicado en Enfocados en educar

Rocío Ramos-Paúl, "Supernanny"

No utiliza trucos ni varitas mágicas. Sin embargo, como en el cuento de Hamelín, los niños y niñas más problemáticos bailan a su son.

Por Eroski Comsumer

La perfecta combinación de templanza, rigidez y afecto que utiliza esta experta, que también es madre, es la envidia de miles de padres que siguen con máxima atención a "Supernanny". Ella es capaz de llevar la paz y la calma a un hogar caótico. Detrás de este popular personaje televisivo se halla Rocío Ramos-Paúl, licenciada en Psicóloga y máster en Psicología Clínica, pero ante todo, una gran educadora.

Acaban de estrenar la séptima temporada de "Supernanny". ¿Cuál es la clave del éxito de este formato?

Es muy creíble, ya que las dificultades que se muestran en el programa son bastante cercanas a todo el mundo. Es frecuente tener un niño que se coge rabietas, con un problema de alimentación, que sufre pesadillas o que pega a otros.

¿En estos momentos hay más padres desesperados que antes?

Más que los padres, han cambiado las circunstancias. Pero no hay que pensar si antes era mejor o peor, sino en que este es el momento que ha tocado vivir y es en el que hay que educar.

¿Los niños de ahora son diferentes a los de antes?

En la actualidad, hemos aprendido a darle mayor importancia a la infancia y hemos estimulado más a los niños. Ahora son más listos, son capaces de contestar o razonar cuestiones que antes no podían y tienen más capacidad de entender las cosas. Esto es buenísimo, porque les hemos hecho más inteligentes, pero es un factor que a veces no tenemos en cuenta en el momento de educar.

¿La falta de tiempo y el ritmo apresurado de las familias provoca que los padres sean más tolerantes y permisivos?

Sí. Los padres se sienten culpables de que el niño pase poco tiempo con ellos y se vuelven más permisivos con actuaciones como "para que voy a enseñarle yo si ya lo hacen en el colegio" o "no voy a dejar que se frustre, ya lo hará cuando sea mayor". Cuando son pequeños es muy fácil satisfacer sus deseos con una chuchería o un cromo, pero luego cuando crecen hay que aprender a decirle que no a cosas más importantes y la situación se puede complicar mucho por no haber sabido actuar antes.

En la mayoría de sus propuestas el cambio en la actitud del niño requiere una modificación previa del comportamiento de los progenitores. ¿Son ellos los culpables de los problemas que tienen sus hijos?

"Si solo utilizamos el castigo y abusamos de él, deja de tener efecto"

A mí no me gusta hablar de culpables, es más bien una cuestión de no saber hacer. Es cierto que hay que empezar por cambiar el comportamiento de los padres, porque ellos hacen que cambie el niño. El que se equivoca es el progenitor y es normal, lo importante es saber reconocerlo y plantearse el camino para hacer las cosas de otra manera.

En ocasiones, los padres se olvidan de que son solo niños. ¿Exigen demasiado?

Hay que relajarse. A veces se nos olvida que es muy importante disfrutar de la maternidad o la paternidad y el exceso de exigencia, en algunos casos, hace que esta parte pase de puntillas por las casas.

¿Cuáles son las actitudes de los progenitores menos recomendables para la educación de los pequeños"?

Un primer gran error es señalar en exceso los comportamientos negativos y más aún, señalar al niño con frases típicas como "eres malo" o "eres vago", en lugar de decirle: "esto hay que hacerlo de este modo" o "tienes que ordenar tu habitación". Además, conviene marcar unos límites clave y que el niño los conozca. No hay que ser incoherente con actitudes como "hoy te castigo por esto y mañana no". Por último, un gran fallo es no reconocer los logros del niño, esto afecta de forma significativa a su autoestima.

¿Y las que más educan?

Lo mejor para educar es crear hábitos, poner límites y querer mucho al niño y demostrárselo. Esa es para mí la base de toda la educación. Por eso es importante señalarle lo que hace bien y premiarle no con algo material sino con un gesto o unas palabras de reconocimiento y permitirle que se equivoque. De esta manera, aprenderá a buscar soluciones.

Pasar muchas horas con los niños o tiempo de calidad. ¿Qué es más recomendable?

En las circunstancias que vivimos hoy en día los padres tienen que evaluar con sinceridad cuánto tiempo pueden estar con los niños y entender que tener hijos implica ciertas renuncias. Una vez realizada esta reflexión, hay que intentar que el tiempo del que se dispone sea de calidad. Esto quiere decir que el niño sea el protagonista de ese tiempo e implica, además de jugar con él y hacerle sentir querido, saber decirle que no cuando sea necesario, ponerle normas y respetar unos hábitos.

Con frecuencia los progenitores adquieren el papel del "bueno" y el "malo". ¿Es contraproducente esta actitud?

Educar es muy relativo y cada progenitor puede tener un estilo diferente. Uno puede ser más dulce y afectivo cuando pone una norma, sin dejar de ser firme y otro tener un carácter más fuerte. El problema surge cuando se registra una incoherencia entre ambos en cuanto a las consecuencias de determinados comportamientos o cuando uno u otro no las establecen o no las respetan. Esto lleva al niño a la confusión.

Es desobediente, no duerme, no come, grita... ¿En qué momento deben plantearse los padres solicitar la ayuda de un especialista?

Cuando se encuentre una dificultad que no sepan resolver. Cuando se den cuenta de que lo ha intentado y no es posible solucionarlo y se crean dinámicas en el hogar que generan un ambiente de tensión. Ese es el momento.

¿Qué recomienda a los padres para enfrentarse a las rabietas?

"Las rabietas entre los dos y cuatro años se tienen que dar"

Las rabietas que se dan en la etapa entre los dos y cuatro años se tienen que dar: los niños gritan y hacen estas cosas porque no saben contar lo que les pasa. Hay que enseñarle que esa no es la forma adecuada de expresar su enfado, cansancio o malestar. Cuando el niño muestra una rabieta, que suele venir precedida de un "no lo puedes hacer", hay que hacerle ver que ese comportamiento no le vale, que cuando esté más tranquilo le atenderemos. El peligro es que el niño vea que con el llanto puede conseguir todo lo que quiere.

¿Cómo deben actuar los padres y madres ante un niño desobediente?

La clave esta en las consecuencias. Tienen que ser positivas y negativas, no es válido limitarse a castigar, siempre hay que premiar también aquello que quiero que vuelva a repetirse. Esta es la forma de que aparezca una conducta. Si se aplica este patrón de forma sistemática y se convierte en una forma de educar, será más fácil afrontar etapas posteriores más complicadas como la adolescencia.

¿Cómo deben ser los castigos?

El castigo implica imponer al niño algo que no le guste y será efectivo siempre que sea inmediato a la conducta que se quiere corregir y que sea igual en intensidad a esta. Si se cumplen estos criterios el castigo está bien puesto y es una forma válida para eliminar una conducta, pero no la única. Si solo utilizamos el castigo y abusamos de él, deja de tener efecto, por eso, es importante combinarlo con los premios o con la imposición de una tarea reparadora.

En su último libro, 'Mi hijo no come', aborda uno de los temas más controvertidos en las familias. ¿Qué factores originan un problema con la alimentación?

Investigaciones recientes apuntan a que en torno a los 2-3 años los niños experimentan una especie de fobia a probar alimentos nuevos. Si se supera esta etapa animándole a comer cosas nuevas en vez de tirar la toalla con el "con tal de que coma me da igual" es probable que luego coma de todo. También está la modalidad de "padres batidora", que trituran toda la comida porque si no el niño no come, o los que les ponen siempre los mismos platos. Son acciones que tienen mucho que ver también con las prisas que imperan en los hogares hoy en día.

Si tuviera que elegir una norma básica para aplicar en las familias, ¿cuál sería?

Una fórmula que funciona es intentar, en la medida de lo posible, obviar o no atender las conductas negativas del niño y reforzar o premiar todas aquellas que sean positivas. Si se mantiene esta norma y se adopta como filosofía no falla, porque provoca que se repita lo adecuado y que desaparezca lo inadecuado. Es lo más parecido a una fórmula mágica si va de la mano con la demostración cada día de lo mucho que les queremos.

Publicado en Enfocados en educar
Página 2 de 2

Utilizamos cookies propias y de terceros para ofrecerte una mejor experiencia y servicio, de acuerdo a tus hábitos de navegación.  Entendido   Más información